Jean-Charles Brosseau

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En 1980, Jean-Charles Brosseau buscaba una fragancia que fuera una extensión de sus preocupaciones creativas. Algo precioso, lujoso pero sencillo. Para él, la magia de la fragancia es que es a la vez invisible y presente. Es un momento fugaz que nunca se olvida. Permanece anclado en la memoria. Ombre Rose es el resultado de esta filosofía.